Esto es cierto: el uso diligente de la Palabra de Dios, que consiste no sólo en escuchar sermones sino también en leer, meditar y discutir (Sal 1:2), debe ser el medio principal para reformar algo
- Philipp Jacob Spener, en Pia Desideria
Para los creyentes actuales hay prácticas bastante comunes y asumidas, como realizar estudios bíblicos personales o grupales, enfatizar los aspectos teológicos y prácticos de la doctrina en los sermones, y hacer énfasis en no descuidar las misiones en áreas cercanas y lejanas. Sin embargo, eso que hoy se asume como intrínseco a la vida cristiana no siempre lo ha sido. De hecho, en algunas iglesias surgidas de la Reforma protestante —especialmente dentro del luteranismo— llegó un momento en que el fervor inicial del movimiento se desvaneció, y se les dio paso a un formalismo, ritualismo e intelectualismo fríos.
En ese contexto, con su vida y ministerio, el teólogo alemán Phillip Jacob Spener se esforzó por restaurar el cristianismo verdadero que los reformadores del siglo XVI habían rescatado. Así, la Alemania del siglo XVII vio nacer un movimiento llamado “pietismo” y reconoció que Felipe (Philip) Jacobo Spener fue su padre.

Un luterano inconforme: de la ortodoxia fría a la fe practicada
Spener fue un hombre tanto de estudios como de acción. Los conceptos que hoy se consideran nuevos e innovadores en muchos círculos cristianos fueron propuestos y llevados a cabo tiempo atrás por él. Su influencia y aporte trascendieron los límites de Alemania y de su tiempo al impactar el desarrollo de las misiones transculturales. Como afirmó el ministro metodista y autor estadounidense Jesse Lyman Hurbult en su Historia de la Iglesia cristiana:
En la primera mitad del siglo XVIII, las iglesias de Inglaterra, la oficial y la disidente, cayeron en un estado de decadencia. Los servicios religiosos eran formalistas y fríos, con una creencia intelectual y una falta de poder moral sobre el pueblo. Un grupo de predicadores sinceros, dirigidos por los hermanos John y Charles Wesley y George Whitefield, despertaron a Inglaterra de ese estado.

Ese fue el primer gran esfuerzo misionero de los protestantes, pues sólo entonces una cantidad considerable de ellos reconoció su responsabilidad de llevar el Evangelio a quienes no lo tenían. Los primeros en hacerlo fueron los luteranos, y pietistas como Spener y August Hermann Francke, quienes se habían apartado del formalismo de las iglesias estatales. Sin embargo, las misiones en el extranjero no eran aceptables para la mayoría de los teólogos y líderes de la Iglesia del siglo XVIII.
Muchos se burlaban de los pietistas: los llamaban “entusiastas”, “sacerdotes de Baal”, “herejes”, “falsos luteranos” y “gente peligrosa”, pero ellos, confiados en que este era un mandato bíblico, siguieron ganando terreno. Joseph Lortz, un famoso autor católico romano, analizando al protestantismo, señaló:
Puede decirse también que el protestantismo se esforzó por conseguir, y en su campo consiguió, lo que la Edad Media descuidó tantas veces: desclericalizar la piedad cristiana. Formar un laicado cristiano adulto según el Evangelio constituyó un mérito inestimable. Pero también aquí la actitud unilateral del protestantismo provocó a menudo la reconversión en lo contrario. Se suscitaron, es cierto, grandes movimientos: el calvinismo, el metodismo y el pietismo, los cuales consiguieron en sus seguidores una profunda cristianización de toda la vida pública y privada.

En este sentido, como la mayoría de los pietistas del siglo XVII, Spener era luterano, pero al comenzar su labor pastoral tuvo la profunda impresión de que las enseñanzas de Lutero produjeron una Iglesia reformada solo a medias. Alemania estaba llena de cristianos profesantes que habían sido instruidos en los aspectos académicos de la salvación por la fe, pero que aún carecían del santo fruto de la fe.

De hecho, lo que Spener percibió fue que muchos carecían de todo rastro de temor amoroso y devoción por el Señor Jesús. Al respecto, David Smithers, estudioso de la historia de los avivamientos, señaló que: “Un espíritu de presunción había entrado en la Iglesia, haciendo que muchos dieran por sentada la gracia de Dios”. Por eso, un elemento esencial del pensamiento y obra de Spenner es la importancia que otorgaba a la buena conducta y a la dimensión espiritual de cada persona.
Aunque Spener nunca tuvo la oportunidad de participar en una misión a los no cristianos fuera de Europa, puso a prueba sus convicciones en la práctica del evangelismo entre judíos que conoció tanto en Frankfurt como en Berlín. Las ediciones posteriores de Pia Desideria (Deseos piadosos), su bosquejo para la reforma de la Iglesia, contenían un apéndice de 40 páginas sobre la “próxima conversión gloriosa del pueblo judío”.

Orígenes y formación de un deseo: revivir la piedad
Spener nació el 13 de enero de 1635 en Ribeauvillé (actual Francia), y falleció el 5 de febrero de 1705 en Berlín, Prusia (actual Alemania). Su llegada a este mundo se dio en medio del conflicto más devastador hasta ese momento en la historia europea: la Guerra de los Treinta Años, que provocó la muerte de uno de cada cuatro alemanes. Aunque Alsacia, su provincia natal, se salvó en gran medida, Spener pasó su vida pastoreando a personas que aún se estaban recuperando de los efectos demográficos, económicos y espirituales de una guerra que incluso había llegado a enfrentar a los cristianos entre sí.
Respecto a las consecuencias de este conflicto, comenta el autor Ernst Stoeffler:
Es difícil exagerar el efecto adormecedor que este holocausto internacional tuvo en la opinión de la persona promedio en Alemania hacia la religión (…). Es difícil sobrestimar el efecto catastrófico de la Guerra de los Treinta Años sobre el pueblo alemán. El país estaba a merced de los soldados de Europa; la destrucción fue tal que pueblos enteros simplemente desaparecieron.

Pero, a pesar de su difícil contexto, Spener creció en un hogar cristiano practicante. Él y uno de sus cuatro hermanos se convirtieron en pastores, y tres de sus hermanas se casaron con ministros. No obstante, mientras realizó sus estudios en artes y teología en la Universidad de Estrasburgo, desarrolló un interés por reformar la práctica ortodoxa luterana. En particular, objetó la rigidez de las estructuras eclesiásticas y la falta de disciplina moral entre el clero.
Al finalizar sus estudios, Spener pasó algunos años viajando. Durante su itinerario visitó Basilea, donde estudió hebreo con Johann Buxtorf. En un viaje a Suiza conoció las enseñanzas de Jean de Labadie, un exjesuita que insistía en que la inspiración inmediata del Espíritu Santo era necesaria para poder entender las Escrituras. Aunque nunca aceptó todas sus doctrinas, especialmente la que invalidaba el matrimonio entre cristianos y no creyentes, sí fue muy impactado por la vitalidad de la fe que vio en el movimiento “labadista”, y decidió́ que trataría de despertar un fervor semejante en la Iglesia luterana. Adicionalmente, en 1667, publicó una traducción de uno de los tratados edificatorios de Labadie.

Durante una visita prolongada a Tubinga en 1662, Spener puso en marcha varios impulsos hacia el desarrollo del pietismo de Suabia. Adicionalmente, completó su doctorado en junio de 1664, el mismo día en que se casó con Suzanna Erhardt, con quien tuvo once hijos.
Reconocido por su ministerio… y su controversia
A sus 31 años, Spener se convirtió en superintendente de la Iglesia luterana en Frankfurt am Main, que para ese entonces era un importante centro comercial. Allí no sólo se convirtió en el principal predicador luterano en una ciudad de 15.000 habitantes, sino que también supervisó el trabajo de otros once clérigos, cuatro de ellos del doble de su edad. Fue una designación excelente para un personaje reconocido en ascenso. En aquel período, comenzó su correspondencia con personas altamente posicionadas, lo que gradualmente ayudó a convertirlo en el pastor más influyente en Alemania durante su tiempo. También hizo su introducción de reuniones privadas entre los laicos con el propósito de promover una vida de piedad personal.
Pero, por mucho que disfrutara el trabajo, se sintió consternado por la condición espiritual de su rebaño. Pronto descubrió “que casi en todas partes hay algo que falta”, en una sociedad ostensiblemente cristiana que parecía amar demasiado poco a Dios y al prójimo. Se lamentó diciendo que no se podía mirar lo que quedaba de la reforma de Martín Lutero “sin tener que volver a bajar rápidamente [los ojos] con vergüenza y angustia”.

En un sermón de 1669, advirtió que el mero asentimiento intelectual a la doctrina y la participación rutinaria en la vida religiosa formal dejaba a sus oyentes poco mejor que los fariseos. Anhelaba que sus feligreses experimentaran el “cristianismo auténtico” que el místico luterano Johann Arndt había descrito 60 años antes: “...la exhibición de una fe verdadera y viva, activa en la genuina piedad y los frutos de la justicia”. Además, su énfasis en la catequización de los niños y en la confirmación comenzó a producir reacciones críticas.
Así, cansado de las controversias que sus actividades y escritos habían provocado, aceptó un llamado a Dresden, en Sajonia. Allí, en 1686, fue nombrado capellán del elector Johann Georg III, un puesto de enorme prestigio dentro de la Iglesia luterana alemana, pero sus puntos de vista pietistas pronto despertaron oposición en dos frentes: los luteranos ortodoxos de la Universidad de Leipzig y la corte sajona. En esta última, su insistencia en la disciplina moral le granjeó enemistades, incluso porque llegó a reprender al propio elector por su embriaguez.
Su extensa correspondencia con el clero alemán contribuyó al crecimiento del pietismo, al igual que Pia Desideria, su obra principal que salió publicada en 1675. En ella esbozó el programa básico de su movimiento, por lo que obtuvo reputación en toda Alemania como su portavoz. Su énfasis en la práctica a menudo se consideraba extremo, pues iba en detrimento de la doctrina. Los conflictos teológicos le preocupaban profundamente por el daño que causaban, pero consideraba muchas de esas polémicas nocivas e irrelevantes.
Esa publicación lo hizo muy conocido, debido a que el libro tiene algunas cualidades muy especiales, como lo describió el teólogo y biblistas alemán Kurt Aland:
Spener se halla por completo en la corriente de una tradición, pero, con los medios que disponemos, no es posible demostrar con certeza cuánto dependió realmente de ella. Esto está claro. Pero es igualmente claro que representa un fenómeno único. Se escribieron innumerables libros sobre el mismo tema antes y después de Spener. Ninguno de ellos, sin embargo, se acerca siquiera a Pia Desideria en la concisión y claridad de su pensamiento y en la comprensión de su objetivo (…). Todas las ideas y todas las propuestas para una reforma de las condiciones existentes habían estado una y otra vez ante él (…). Sin embargo, nadie más que Spener fue capaz de reunirlas de la forma en que las encontramos en Pia Desideria.
En 1691, debido a los desencuentros con el elector Johann Georg III y a su falta de preocupación espiritual, Spener decidió trasladarse a Berlín para convertirse en rector de la Iglesia de San Nicolás. Además, obtuvo el apoyo de la corte prusiana de Brandeburgo, la cual le permitió llevar a cabo numerosas reformas pastorales y prácticas, que se adaptaron fácilmente a diferentes contextos.
Spener y su discípulo August H. Francke se vieron involucrados en controversias con los teólogos de Leipzig, Wittenberg y otras universidades. Un ejemplo de esto fue cuando J. Deutschmann (de Wittenberg) les acusó de sostener 283 doctrinas heréticas, y la mayoría de los ortodoxos estuvieron de acuerdo. Como resultado, los pietistas fundaron su propia universidad en Halle en 1694 con apoyo del elector de Brandemburgo. Esta se convirtió en un centro de expansión de sus ideas a través de toda Alemania y, gracias al interés de los pietistas en las misiones, por todo el mundo. Allí se crearon puestos para Francke y su otro aprendiz, Christian Thomasius.

Piedad en grupos pequeños
En 1670, un abogado llamado Johann Jakob Schütz alentó a Spener a iniciar un estudio de las Escrituras y obras devocionales en un grupo pequeño. Entre 15 y 20 hombres que, como él, no estaban satisfechos con una “religión sin vida”, se reunían alrededor suyo todos los domingos y miércoles por la noche, oraban y velaban unos por otros. Más adelante, Spener recordó que “Anhelaban tener alguna oportunidad en la que las personas piadosas pudieran reunirse y consultar entre sí con sencillez y amor”.
En poco tiempo estas reuniones se estaban llevando a cabo en toda la ciudad. Personas con intereses similares en la edificación espiritual gravitaron juntas para formar células que promovían la piedad cristiana y la devoción ferviente. Los llamados collegia pietatis (escuelas de piedad) de Spener pronto crecieron a 50 y luego a 100; eran una muestra representativa de la sociedad de Frankfurt que incluía ricos y pobres, mujeres y hombres, e incluso no luteranos. Grupos similares comenzaron a reunirse en otras ciudades del Sacro Imperio Romano Germánico.
Spener no consideró estos “grupos celulares” como una nueva iglesia, sino como una extensión de la Reforma dentro de las iglesias reformadas, es decir, como pequeñas iglesias dentro de una congregación. Por eso alentó su surgimiento. De hecho, los pietistas en los Países Bajos fueron los primeros en usar el término huis Kerk (iglesia en casa) para sus reuniones de renovación. Como resultado de sus esfuerzos por generar un avivamiento, fue severamente calumniado y perseguido, así que tuvo que desplazarse por distintas ciudades de Alemania. Mientras Spener huía de ciudad en ciudad, surgieron nuevas iglesias domésticas, lo cual fue reviviendo a la entonces seca y formal Iglesia luterana.

Deseos píos
La ya mencionada Pia desideria se transformó en la pieza clave del despertar pietista, pues contiene su doctrina esencial. Entre sus ideas principales se encuentran: la separación absoluta de lo secular y lo espiritual, la defensa de la participación laica en la iglesia, la importancia de la piedad activa y el amor fraternal por encima de las sofisticaciones teológicas, y el vivir y experimentar el cristianismo individualmente. Vale la pena mencionar que el texto El verdadero cristianismo del asceta alemán Johann Arndt fue una fuerte influencia en el desarrollo de las inquietudes de Spener.
Profundizando en la obra, se pueden encontrar los seis “deseos píos” que inspiraron su título y que constituyen el programa de todo el movimiento.
- El primero de ellos era que los cristianos se sintieran movidos a buscar una comprensión de las Escrituras más clara y profunda a través del estudio devoto en los collegia pietatis, de donde se derivó el nombre “pietistas” que les dieron sus opositores.
- El segundo era que el laicado formara redes que cubrieran el sacerdocio universal de los creyentes. Con ese propósito en mente, les daba a los laicos posiciones de responsabilidad en los grupos que fundaba, ya que no se les habían dado suficientes oportunidades en la Iglesia. Ahora se les permitía expresarse y hacer preguntas. En este sentido, Spener fue un audaz defensor de la doctrina luterana del sacerdocio del creyente.
- El tercer deseo pío llamaba a todos a reconocer que la naturaleza del cristianismo es tal que no puede limitarse a las fórmulas doctrinales, sino que es más bien toda una experiencia de la fe y una actitud que abarca la totalidad de la vida. Es decir, Spener afirmó repetidamente que aceptaba todas las doctrinas ortodoxas y su importancia, pero consideraba más relevantes la experiencia y la práctica de la vida cristiana.
- Cuarto, Spener nunca dudó que a veces las controversias son inevitables, así que abrigó la esperanza de que todas tuvieran lugar en un ánimo de caridad. Negar aquello es pecado, y es tan grave como el error doctrinal.
- Quinto, este teólogo deseaba que la formación de los pastores fuese más allá́ de la fría lógica y la teología ortodoxa, e incluyese una inmersión profunda en la literatura y la práctica devocional, así como adiestramiento y experiencia en el trabajo actual de servir como pastores del rebaño.
- El sexto y último deseo pío era una reforma profunda de la predicación. No bastaba con sermones correctos en términos doctrinales: debían ser claros y vivos, orientados a edificar la fe y a producir fruto, de manera que la Palabra no solo informara la mente, sino que transformara el corazón y la conducta.
Para sus planteamientos, Spener tomó ideas prestadas de escritores devocionales reformados como Lewis Bayly y Jean de Labadie, y sus collegia pietatis incluían a calvinistas y católicos. Se preguntó en voz alta si sería posible lograr “una unión de la mayoría de las confesiones entre los cristianos”, una meta heredada por su ahijado pietista Nikolaus von Zinzendorf, cuyo renacimiento moravo lo hizo enfatizar en la “religión del corazón” y aspirar a una reunión ecuménica de todos los cristianos.

Por desgracia, los últimos años de ministerio de Spener estuvieron marcados por el conflicto, y sus seguidores experimentaron sus propios cismas. Los escolásticos luteranos lo acusaron de desechar las confesiones de su tradición. En cambio, otros pietistas —incluidos Schütz, la notable maestra y escritora Johanna Eleonora Petersen y el brillante erudito Gottfried Arnold— estaban listos para romper con las autoridades religiosas y políticas. En otras palabras, mientras Spener instaba a la renovación desde dentro de la Iglesia estatal, los pietistas radicales comenzaron a separarse de sus comunidades y a formar otras, con las que buscaban una mayor libertad religiosa en el Nuevo Mundo. Otros cuestionaron no sólo la “ortodoxia muerta”, sino incluso las doctrinas luteranas centrales que Spener afirmó hasta su muerte en 1705.
La renovación de Spener también inspiró el despertar evangélico de la era moderna. Uno de sus legados más conocidos fue en la vida del anglicano John Wesley, quien sintió que su corazón “se calentaba extrañamente” después de una reunión morava en Londres. Allí se cantaban himnos pietistas en versiones pequeñas de los collegia pietatis y compartían sus propias historias de conversión intensa.

En el momento de la muerte de Spener, el pietismo estaba bien establecido en Alemania y su influencia llegó a Inglaterra y, finalmente, a las colonias británicas en América. Otras obras importantes entre sus más de 300 escritos son El sacerdocio espiritual (1677) y Teología general (1680).
Legado a través del tiempo y las denominaciones
Gracias al pietismo, un programa de reforma modesto pero poderoso que inspiró a seguidores enérgicos, Spener finalmente se ubicó justo detrás de Lutero en la historia religiosa alemana. Hoy se le considera el fundador de este movimiento conocido como “la Segunda Reforma”. En Pia Desideria planteó:
Se debe pensar en el uso más extenso de la Palabra de Dios entre nosotros. Sabemos que por naturaleza no tenemos nada bueno en nosotros. Si ha de haber algo bueno en nosotros, debe ser obra de Dios. Para ello, la Palabra de Dios es el medio poderoso, ya que la fe debe encenderse a través del Evangelio, y la ley da las reglas para las buenas obras y muchos impulsos maravillosos para alcanzarlas. Cuanto más en casa esté la Palabra de Dios entre nosotros, tanto más produciremos la fe y sus frutos. Puede parecer que la Palabra de Dios tiene un curso suficientemente libre entre nosotros, ya que en varios lugares (como en esta ciudad [Frankfurt am Main]) hay predicación diaria o frecuente desde el púlpito. Sin embargo, cuanto más reflexionemos sobre el asunto, encontraremos que con respecto a esta primera propuesta, se necesita más. No desaprobé en absoluto la predicación de sermones en los que una congregación cristiana es instruida por la lectura y exposición de cierto texto, porque yo mismo hago esto. Pero me parece que esto no es suficiente.

Aunque Spener no fundó una nueva denominación, la influencia del pietismo se extendió por todas partes, desde el sur de Asia hasta América del Norte, y en el tiempo, incluso hasta el evangelicalismo de hoy.
Spener murió el 5 de febrero de 1705, después de haber expresado el deseo de ser enterrado en un ataúd blanco, un símbolo de su esperanza de que la Iglesia en la tierra podría esperar mejores tiempos. El año de su muerte se inició la Misión Danish-Halle en el sur de la India y, aunque no hay indicios de que Spener tuviera una parte activa en el proyecto, Bartholomäus Ziegenbalg —el misionero pionero— estaba familiarizado con algunos de los escritos de Spener. Lo había escuchado predicar en Berlín y lo conoció allí.
Francke, quien además era amigo de Spener, le dio al movimiento continuidad institucional y llevó el énfasis en la experiencia personal más allá́ que su maestro, subrayando la importancia de leer las Escrituras con sencillez de mente:
Podemos asegurarles a quienes lean la Palabra con devoción y simplicidad que sacarán más luz y provecho de tal práctica, y de relacionarla con la meditación (...) que todo lo que pueda adquirirse con gran esfuerzo mediante el estudio de una variedad infinita de detalles sin importancia.
El pietismo como movimiento fue muy importante en sus contribuciones inmediatas, y también en su influencia sobre el avivamiento en América e Inglaterra en el siguiente siglo. Las misiones protestantes (anglicanos, bautistas americanos, luteranos influidos por el pietismo y procedentes de Alemania y Escandinavia) tuvieron una notable difusión, principalmente a partir de 1858.
En Tranquebar, India, el catecismo de Spener se tradujo al portugués y al tamil y ocasionalmente se usó como libro de texto para los estudiantes. Los elementos de una teología de la misión estaban dispersos por toda la vasta colección de sermones, cartas, informes y otros textos, la mayoría de ellos publicados, que Spener dejó atrás. Para él la misión era, en primer lugar, una cuestión de obediencia al llamado de Dios, que quiere que todos se salven. No se debe dejar todo en manos de los mensajeros profesionales, aunque son indispensables, sino en todos los creyentes, pues es Cristo mismo quien obra a través de Su pueblo.
Para muchos, Spener ha sido olvidado en la historia de la Iglesia, pero innegablemente nos ha influido a través de aquellos a quienes influyó personalmente. Por ejemplo, fue Francke quien inspiró al famoso George Muller a proveer para los huérfanos a través de la fe y la oración. También impactó al joven conde Zinzendorf con su poderosa enseñanza y visión de una Iglesia apostólica restaurada. El conde Zinzendorf, a su vez, dirigió el gran esfuerzo de la Misión Morava para evangelizar el mundo, y John Wesley y Charles Wesley fueron producto de ese esfuerzo y testimonio. Además, el puritano Cotton Mather de Nueva Inglaterra mantuvo correspondencia con Francke.
El ministerio de Spener realmente ha impactado el mundo en el que vivimos. Por ello, podemos afirmar con certeza que el pietismo influyó en muchas otras iglesias, incluidos los menonitas, los puritanos, los cuáqueros y los reformados holandeses en los primeros tiempos de América. Además, en la sociedad secular, se atribuye al pietismo la contribución al ímpetu de un espíritu de tolerancia y libertad religiosa. Johann Wolfgang Goethe e Immanuel Kant son ejemplos de importantes pensadores seculares que estuvieron fuertemente expuestos al pietismo en su juventud.
Sin embargo, algunas de las evaluaciones del impacto del pietismo son bastante negativas. Por ejemplo, se cree que algunas figuras posteriores lo usaron para reproducir ideas que condujeron al subjetivismo individualista y a la falta de preocupación por las condiciones externas, y es difícil negar que el hiperindividualismo es un peligro inherente al movimiento. Por eso es relevante recordar el objetivo de todos los esfuerzos de Spener: que la Iglesia de su época reflejara la comunidad cristiana apostólica primitiva.
Así pues, sigue flotando la pregunta destacada por Spener: ¿qué tan dispuestos estamos a despojarnos de nuestras tradiciones que agradan al hombre y de nuestras formas reformadas a medias?
Referencias y bibliografía
Philip Jacob Spener | Revival Library
Phillip Jacob Spener's Contribution to Protestant Ecclesiology | Dwell Community Church
Apoya a nuestra causa
Espero que este artículo te haya sido útil. Antes de que saltes a la próxima página, quería preguntarte si considerarías apoyar la misión de BITE.
Cada vez hay más voces alrededor de nosotros tratando de dirigir nuestros ojos a lo que el mundo considera valioso e importante. Por más de 10 años, en BITE hemos tratado de informar a nuestros lectores sobre la situación de la iglesia en el mundo, y sobre cómo ha lidiado con casos similares a través de la historia. Todo desde una cosmovisión bíblica. Espero que a través de los años hayas podido usar nuestros videos y artículos para tu propio crecimiento y en tu discipulado de otros.
Lo que tal vez no sabías es que BITE siempre ha sido sin fines de lucro y depende de lectores cómo tú. Si te gustaría seguir consultando los recursos de BITE en los años que vienen, ¿considerarías apoyarnos? ¿Cuánto gastas en un café o en un refresco? Con ese tipo de compromiso mensual, nos ayudarás a seguir sirviendo a ti, y a la iglesia del mundo hispanohablante. ¡Gracias por considerarlo!
En Cristo,
![]() |
Giovanny Gómez Director de BITE |




