Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente en nuestra web el 2 de septiembre de 2020. Con el fin de ofrecer una perspectiva vigente, hemos revisado y enriquecido este contenido. La mayoría del texto es una traducción de un artículo publicado en Christianity Today que, en beneficio de nuestros lectores, fue modificada y actualizada para esta republicación.
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La lectura de la Biblia es la guía de todo cristiano comprometido. Cuando nos encontramos perdidos en el camino, cada versículo funciona como una brújula que nos hace recuperar el norte y seguir el camino que Dios quiere para nuestras vidas.
En una oportunidad, la reconocida evangelista Anne Graham Lotz, quien también es autora e hija del famoso predicador Billy Graham, contó la siguiente experiencia de su juventud. Cuando era joven, hizo una caminata de 22.5 kilómetros (14 millas) en las montañas Blue Ridge con una amiga. En un punto del trayecto, ambas terminaron perdidas en un denso matorral de laureles sin saber cómo regresar. “Los arbustos de laurel son bajos y espesos, y pueden cubrir la ladera de una montaña. Es imposible ver hacia afuera en cualquier dirección”, explicó. Por suerte, su compañera llevaba una brújula con la que lograron mantener el rumbo hacia el norte y salir del lugar. “Mientras mantuvimos la aguja de la brújula apuntando en esa dirección, pudimos caminar hasta un lugar donde tuvimos una mejor perspectiva de dónde estábamos y encontramos el sendero que buscábamos”.

Lotz comparó esa vivencia con su disciplina diaria de lectura bíblica: “Cuando me levanto por la mañana y paso tiempo con el Señor, es como configurar mi brújula, de modo que, independientemente de hacia dónde me dirija durante el día, la aguja gira hacia el norte. Mis pensamientos y mi atención están centrados en Él”. Ese compromiso que ella describe refleja un hábito que, históricamente, ha sido más fuerte entre las mujeres estadounidenses.
Las mujeres lideran el compromiso con las Escrituras
La preponderancia femenina en la lectura bíblica quedó registrada formalmente durante la década pasada. En el Religious Landscape Study, realizado por el Pew Research Center con datos de 2014, aproximadamente el 66% de las mujeres protestantes evangélicas afirmaba leer las Escrituras al menos una vez a la semana fuera de los servicios religiosos, frente al 58% de los hombres del mismo grupo. A nivel de la población adulta general en EE. UU., las encuestas de Pew Research registraban en ese periodo un 40% de lectura semanal en mujeres frente a un 30% en hombres.
Más allá de los servicios dominicales o los estudios grupales, las mujeres también registraban mayor constancia en la lectura de la Biblia a solas. Según la Encuesta de Religión de Baylor (Baylor Religion Survey) de 2017, el 35.8% de las mujeres encuestadas afirmó que realizaba esa actividad de forma semanal o diaria, frente al 28.6% de los hombres. En esa misma línea, el informe State of the Bible 2020 —elaborado por la Sociedad Bíblica Estadounidense (ABS por sus siglas en inglés) y Barna Group— señaló que “las mujeres están más comprometidas con las Escrituras que los hombres”. Más de la mitad de las estadounidenses (52%) son “amigables con la Biblia”, “comprometidas con la Biblia” o “centradas en la Biblia”, en comparación con el 47% de los hombres estadounidenses.

Los investigadores utilizaron el término “amigable con la Biblia” para describir a aquellos que “interactúan con la Escritura de manera constante” y pueden considerarla “una fuente de conocimiento y sabiduría espiritual”. El término “comprometidos con la Biblia” describe a aquellos que “interactúan con la Biblia con frecuencia (…), transformando su relación con Dios y con los demás”. Finalmente, “centrado en la Biblia” describe a aquellos cuya interacción frecuente con las Escrituras transformó no sólo sus relaciones sino también sus decisiones diarias.
El informe de la ABS también señala que los afroamericanos están más comprometidos con las Escrituras que otros grupos raciales o étnicos. Entre ellos, el estudio de Pew Research informó una diferencia de género similar: el 64% de las mujeres cristianas afroamericanas leen la Biblia al menos una vez a la semana, en comparación con el 56% de los hombres cristianos de color.

El giro en la tendencia: un repunte masculino y una caída general
Incluso desde 2010, la Encuesta de Baylor ya evidenciaba la brecha de género en la lectura de las Escrituras a solas y fuera de los servicios religiosos. Sin embargo, otras investigaciones más recientes demuestran un cambio drástico en esta tendencia.
Aunque las mujeres en Estados Unidos siguen registrando niveles más altos de religiosidad en indicadores generales como la oración personal y la creencia en Dios, las diferencias en el uso directo de las Escrituras se han estrechado de forma notable. Así lo señala un análisis del Pew Research Center (2023–2024 Religious Landscape Study) al afirmar que hoy la brecha de género en la religiosidad es menos pronunciada entre los adultos jóvenes que en generaciones anteriores.
Este fenómeno podría responder a dos factores combinados: por un lado, una baja en los hábitos de lectura bíblica respecto a décadas pasadas; y por otro, un sorpresivo repunte de interés entre los varones de las generaciones más jóvenes.

En cuanto a la tendencia general, la ABS reportó una caída marcada en su informe State of the Bible. Entre 2011 y 202,1 cerca de la mitad de la población adulta en Estados Unidos calificaba como “usuario de la Biblia” —definido como quien interactúa con el texto al menos tres veces al año por su cuenta—. Pero en las mediciones de 2024, la proporción cayó a mínimos históricos, registrando un 38% general. No obstante, recientemente se registró una leve recuperación hasta situarse en un 41% (equivalente a 110 millones de personas), impulsado en gran parte por el segmento masculino.
En su informe de 2025, la ABS describió detalladamente el crecimiento registrado:
En el informe de 2024, los millennials quedaban por detrás de todas las demás generaciones, ya que solo tres de cada diez (30%) podían considerarse usuarios de la Biblia. Este año han dado un salto hasta alcanzar casi cuatro de cada diez (39%), superando a sus hermanos menores de la Generación Z. Tanto los millennials hombres como las mujeres han experimentado un aumento sustancial con respecto al año anterior.
En todas las demás generaciones, las mujeres se han mantenido estables o han registrado un ligero descenso en su uso de la Biblia, mientras que los hombres han experimentado aumentos sustanciales. En la Generación X, los hombres registraron un aumento de diez puntos en el porcentaje de usuarios de la Biblia, mientras que las mujeres de esa generación no experimentaron ningún incremento. En ese grupo de edad, los hombres superaron a las mujeres en el uso de la Biblia (ahora un 44% frente a un 41%).
En general, durante el último año, los hombres han reducido casi por completo la brecha de género en el uso de la Biblia, pasando de una diferencia de siete puntos (del 41% al 34% en 2024) a un escaso déficit de un punto (del 42% al 41%).

Si bien parte del aumento entre los usuarios ocasionales de la Biblia tuvo variaciones en la medición de 2026, la tendencia de fondo se mantiene estable entre los lectores más frecuentes. Un reporte del portal The Bible in America Today de la ABS confirma que los usuarios activos —aquellos que leen la Biblia semanalmente o con mayor frecuencia— mostraron firmeza, impulsados por el sector masculino: los hombres con hábitos activos de lectura pasaron de un 22% en 2024 a un 24% en 2026.
Factores asociados a una mayor lectura entre mujeres
El cierre paulatino de esta brecha histórica demuestra que la lectura bíblica ya no es una disciplina sostenida predominantemente por mujeres. Pero, aunque el panorama actual refleja un equilibrio cada vez mayor entre ambos géneros, vale la pena examinar los factores que posicionan a las mujeres a la cabeza del compromiso bíblico.
Hábitos de lectura
“Para empezar, más mujeres leen”, dijo Sandra Glahn, profesora del Seminario Teológico de Dallas y autora de estudios bíblicos, cuando se le preguntó sobre la elevada tasa de interacción femenina con las Escrituras. “Lo sabemos desde hace mucho tiempo. Hay muchas teorías sobre por qué, pero cada vez más mujeres compran libros de cualquier tipo”. En términos generales, ellas y las niñas tienden a leer más que los hombres y los niños. Según el informe titulado Diferencias de género en el rendimiento en lectura y escritura en American Psychologist, esta tendencia se observa en casi todos los países desarrollados.

Desde la infancia, las mujeres leen más detenidamente y tienen una mayor comprensión lectora que los hombres. Aunque la mayoría de las diferencias de género en las capacidades cognitivas se consideran pequeñas, triviales o estadísticamente insignificantes, la brecha en este aspecto “excede el umbral”. En otras palabras, las diferencias de lenguaje y lectura entre hombres y mujeres son lo suficientemente grandes como para ser significativas e importantes. Los hábitos de lectura frecuente y completa que las mujeres aportan a otros textos probablemente sean un factor influyente en su compromiso con las Escrituras.
Horarios flexibles y tiempo en casa
Aunque algunos expertos en negocios sugieren que los horarios de trabajo flexibles son el futuro del empleo para ambos géneros, las mujeres han priorizado durante mucho tiempo la flexibilidad para equilibrar el trabajo y la vida familiar. Jackie Hill Perry, autora de Mujer feliz, Dios bueno y de un reciente estudio bíblico de LifeWay sobre el Libro de Judas, dijo: “No es que las mujeres tengan más tiempo, pero creo que tienen más tiempo en casa”. Ya sea que trabajen desde su hogar o estén educando allí, Perry cree que esas circunstancias les brindan a algunas más oportunidades para profundizar en las Escrituras.

Jennie Allen, fundadora del ministerio IF: Gathering, también dijo que la mayor participación de las mujeres en la lectura de la Biblia probablemente se relaciona con que la posibilidad de disponer cierto tiempo durante el día. “Muchas mujeres que conozco participaban en un programa de cuidado infantil”, dijo Allen. “Llevaban allí a sus hijos, y podían dedicar tres horas al estudio de la Biblia”.
Por supuesto, no todas las mujeres eligen o tienen la opción de trabajar desde casa. Lotz, al referirse al compromiso femenino con el estudio de la Biblia en épocas anteriores, dijo: “…las mujeres parecían disponer de más tiempo en casa […] y los hombres trabajaban fuera de ella. Eso ya no es así”. De hecho, en 1900, solo el 6% de las casadas trabajaba fuera de casa, pero en 2014 la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. informó que aproximadamente 6 de cada 10 mujeres de 16 años o más trabajaban fuera de casa. Ahora bien, a las que hoy carecen de flexibilidad o de tiempos disponibles en sus horarios de trabajo, otros factores pueden llevarlas a dar prioridad a dedicar tiempo a la lectura y el estudio de la Biblia.
Autoras de estudios bíblicos
Además de superar a los hombres en la frecuencia de lectura y estudio de la Biblia, las autoras de estudios bíblicos suelen encabezar o figurar en las listas de libros más vendidos de las editoriales cristianas. LifeWay, por ejemplo, incluye dentro de sus listas a las autoras de estudios bíblicos Beth Moore, Priscilla Shirer, Kelly Minter, Lysa TerKeurst, Jen Wilkin, Angie Smith y Lisa Harper entre sus escritoras más vendidas.
Minter, autora del reciente estudio bíblico de LifeWay, Encontrando a un Dios fiel: Un estudio de la vida de José, dijo que el éxito y la visibilidad de las autoras de estudios bíblicos motivaron su propio deseo de escribir estudios bíblicos. “Comenzó con Kay Arthur, luego Beth Moore y Priscilla Shirer. Los estudios bíblicos para mujeres realmente irrumpieron en la escena principal. La gente viajaba para escuchar a estas personas hablar, iban a la tienda a comprar sus libros, iban a Amazon a comprar sus estudios”, dijo Kelly Minter.

Jennie Allen sugirió que la popularidad de las autoras de estudios bíblicos podría deberse, en parte, a la oferta y la demanda. Observó que es más probable que las mujeres utilicen recursos de estudio, mientras que los hombres pueden abordar el compromiso con la Biblia de manera diferente. Otro de los aspectos a tener en cuenta es que cuando las mujeres empiezan a leer la Biblia y a participar activamente en sus congregaciones, desean que más mujeres estén en condiciones de liderar los estudios bíblicos, lo cual las lleva a compartir y estudiar la Palabra cada vez más con otras mujeres.
Para algunas autoras, escribir un estudio bíblico no era su objetivo principal. Kay Arthur, fundadora de Precept y una de las autoras y profesoras de estudios bíblicos más prolíficas del mundo, dijo:
Nunca aspiré a nada de lo que soy, excepto a ser una mujer de Dios. Nunca he aspirado a escribir estudios bíblicos. Nunca aspiré a ser una oradora. Nunca soñé en mi vida que escribiría un libro. Nunca pensé en comenzar un ministerio. Simplemente hice lo que Dios puso delante de mí, paso a paso, a través de las puertas que Él abrió.
En cuanto al mayor compromiso de las mujeres con la Biblia, Arthur dijo: “No sabría decirte por qué”, pero relató cómo su propio camino hacia la enseñanza y la autoría de estudios bíblicos surgió de una necesidad que sintió mientras enseñaba a adolescentes en México y, posteriormente, en Estados Unidos. Arthur citó uno de sus versículos favoritos, el Salmo 119:102, que dice: “No me he desviado de Tus ordenanzas, porque Tú me has enseñado”. Arthur afirma que sus estudios bíblicos surgieron de “una pasión porque las personas descubran la verdad de Dios por sí mismas aprendiendo a estudiar de forma inductiva”.

El poder transformador de la Palabra
Como Arthur, muchas de las maestras de la Biblia más conocidas son renuentes a conjeturar por qué las mujeres dedican más tiempo a leer las Escrituras que los hombres. Pero saben por qué les apasiona: dan fe de cómo el tiempo dedicado al estudio de las Escrituras ha cambiado sus propias vidas y sirve como base de su relación con Dios.
“No creo que se pueda conocer a Dios como Él es aparte de la Palabra”, dijo Lotz. Quizá puedas echarle un vistazo. Puedes conocerlo, ver reflejos de Él, pero se ha revelado con precisión a través de la Palabra escrita, la Palabra viva”. Continuó:
No quiero conocer a Dios de la forma en que algunas personas dicen que puede ser, o algunas personas piensan que es o no. Quiero conocerlo como es. Y si hay un Dios en el universo, entonces quiero saber los nombres por los que Él se llama a Sí mismo. Quiero saber cómo se ha revelado. No quiero conocerlo de segunda mano o de oídas.
“Las Escrituras no vuelven vacías”, dijo Angie Ward, miembro de la facultad del Seminario de Denver, citando Isaías 55:11. Ward, autora del libro Soy una líder: Cuando las mujeres descubren el gozo de su llamamiento, señala la importancia de sumergirse en las Escrituras para conocer a Dios profundamente en lugar de simplemente adquirir conocimiento. “La información por sí sola no equivale a transformación”, dijo Ward. “Definitivamente hay poder en las Escrituras, pero está en dejar que penetre en nuestras vidas” y experimentar la transformación “a través de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo obra a través de las Escrituras”.
Referencias y bibliografía
Women Read the Bible More Than Men. Why? | Christianity Today
Setting Our Compass: A Bible Study from Anne Graham Lotz | Billy Graham
Religious Landscape Study (RLS) | Pew Research Center
Do Women Read the Bible More Than Men? If So, Why? | Team Jesus Magazine
